No había nadie en la sala y me había comenzado a preocupar.
-¡Carol! – Comencé a gritar repetidas veces.
-¡¿Qué pasa!? – Dijo Lila acercándose a mí.
-¡Qué no encuentro a Carol? – Seguí caminando por todos lados desesperada sin encontrar a Carol.
Rose se acerco a nosotras sin decir ninguna palabra.
-Calma – Dijo Lila – Vamos a su habitación - Dijo esto último y se dirigió hasta las escaleras donde iba caminando silenciosamente.
-No estás en una película. – Dijo Rose mientras la seguía, volteo para verme - ¿Miedo?.
-Sí. – Le respondí yo.
Las dos siguieron caminando, oí como tocaban la puerta y luego abrió, no oi mas nada después de cinco minutos después Rose y Lila bajaron rápidamente.
-No esta ahí. – Dijo Lila que me miraba con lástima.
-Lila tenemos que irnos…- Dijo Roseleen mirando su móvil. – No quiero dejarte – me miro – pero es que se me hace muy tarde, Lila y yo hemos quedado con nuestros padres. – Me abrazo - ¿Te Quiero Mucho, vale?.
Lila me abrazo luego de que Rose se alejara yéndose hasta la puerta, las dos chicas habían salido de la casa. Me senté en el piso hundiendo la cabeza entre mis manos, llorando por Carol, pensé hasta en lo más imposible, lo más cruel, lo peor que le podía haber pasado o se estaría haciendo ahora, pensé en cosas horrendas que no quería que pasaran, había actuado con inmadurez, llorando no iba a resolver nada de lo que estaba pasando, alguien tenía que ayudarme y sabia cual era esa persona; me levante con la voluntad que no había tenido antes y Salí trotando desde la Sala hasta el teléfono local de la casa marque rápidamente los números, sonaba ocupado y deje un mensaje de voz. “Te necesito urgente, podrías venir a mi casa no sé si Lila o Rose te han mandado un mensaje, pero necesito que vengas es urgente, gracias.” Después me senté en el sofá pensando en los mil lugares donde podría estar Carol, aproximadamente había pasado media hora, eran las Cuatro de la tarde, el tiempo había pasado volando, me levante para irme a preparar una ensalada porqué era lo único que sabia hacer, en ese momento había sonado el timbre, fui corriendo en el camino me caí pero no ocurrió nada, abrí la puerta y era Veronica.
-¡Hola! – Dijo ella animada – Oías horrible por teléfono pensé que te había pasado algo triste, te esperaba con los ojos llenos de lagrimas – Ella sonrió ante su propia broma.
La mire con seriedad y ahí entendió la gravedad de lo que estaba pasando – Pasa. – Dije quitándome de la puerta dándole espacio a Veronica.
-Bueno, dime que pasó. – Ella se dirigió hasta el mueble acostándose ahí. - ¿Y Carol?.
-Carol es el problema. – Me acerque hasta el mueble para hablar mejor – Ha desaparecido, pensé que ya Lila te lo había contado.
-¿Y que más? – ella se incorporo de el mueble sentándose, interesada en la conversación.
Le conté todo lo que había pasado desde el primer momento en el que me levante, incluso me pidió detalles sobre la sección de fotos de ayer, eso sí tenia Veronica, uno nunca podía dejar de hablar con ella, siempre sacábamos un tema de interés.
-¿Más o menos quieres que te ayude a buscar a Carol? – Pregunto Veronica.
-Exactamente, Lila y Rose se han tenido que ir.
-Bueno, es que tenemos la misma edad ¿Verdad? O sea, tenemos la misma mente, lo que haría yo lo harías tú, si a ti no se te ocurre nada a mi tampoco.
-Que consuelo me das Veronica.
-Espera ¿Y si llamamos a Lucas?.
-Claro, claro los llamamos y terminamos haciendo una fiesta – dije sarcástica.
-En estos casos Lucas puede ser muy serio – Dijo ella asintiendo con la cabeza.
-Bueno, llámalo. – Dije yo sentándome en el sofá.
Veronica saco el teléfono de el bolsillo y marco rápidamente los números. - ¿Hola? Sí, mira Lucas si podrías venir a casa de Andy, es por una urgencia, ah, de acuerdo, bueno entonces, adiós.– Corto el teléfono y volvió a metérselo al bolsillo delantero de los jeans.
-¿Qué te dijo?.
-Me dijo que no podía venir porque estaba jugando fútbol – Me miro desanimada - ¿Y si pones música y nos ponemos a cantar?
Yo reí, Veronica decía unas tantas cosas incoherentes que daban gracia, después de un gran rato Veronica y yo fuimos a la panadería a comprar panes para cenar, Veronica ya lo tenia arreglado con sus padres para quedarse hasta la hora que fuera necesaria, eran muy compresivos, ya había anochecido y a mí me seguía preocupando Carol, estábamos en la sala viendo televisión como siempre en eso, a Veronica le sonó el teléfono, era un mensaje, no podía ver el teléfono pero si podía ver su expresión que era una mezcla de sorpresa y felicidad, ella escribió en el teléfono, al parecer estaba respondiendo el mensaje, luego me miro con una sonrisa.
-¡Robert me acaba de enviar un mensaje! – Se incorporo y empezó a dar brincos por la sala.
-¿Qué te envió? – Le pregunte con un tono animado.
-Me dijo que mañana teníamos que hablar de unas cosas importantes pero que no me preocupara nada, que no era nada malo, según desde su punto de vista, le respondí que muy bien y eso tú sabes, sabia que no me olvidaría.
-Pues, tienes que hacerte de rogar, que te bese los pies el, no tú.
-Exactamente, cuando me hable seré sequísima con el te lo juro.
-Mas te vale – La mire amenazante.
-Pero si me sigues mirando así le terminare besando los pies, no entiendo porque nadie me besa los pies como a el le hacen. – Se volvió a sentar en el mueble.
-Claro que no, tus admiradores son mas…¿Cómo se dice?
-Si no sabes tú, menos se yo.
Ambas reímos, pero la sonrisa se borro hasta que alguien tocaba la puerta con rapidez. Veronica me miro con los ojos como platos y a su vez pude percibir esa mirada de miedo que tenían todos, me agarro el brazo apretándolo fuerte.
-Calma – susurre yo, al igual que ella, yo también estaba asustada, nadie en la casa tocaba la puerta, siempre se decidían por ir a tocar el timbre. Me levante del sofá, Veronica hizo que aún seguía agarrándome por el brazo, fuimos hasta la segunda planta para ver por la ventana, no pudimos creer lo que veíamos, mire a Veronica que me miraba impresionada me dejo tomar por el brazo, al parecer estaba tan sorprendida como yo, bajamos rápidamente hasta la primera planta para abrir la puerta.
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