sábado, 8 de mayo de 2010

Expresiones sín sentido.

“La muerte es el capitulo vital en la vida para la historia perfecta”.
Me cruce de brazos mientras esperaba alguna “señal” de Christopher, pero el no hacia nada, cada vez que el viento soplaba fuerte daba más olor a peste, hubo un momento en que de verdad sentí la coca cola por la garganta intentando salir, a punto de sentarme en las bancas que estaban a fuera de la heladería, Christopher subió corriendo yo me volvi a poner nuevamente como estaba antes sorprendida, su cara no era la misma, este llevaba un tono amarillento, como si hubiera visto al propio diablo todos los vellos de su brazo estaban levantados, note el temblor en sus manos y en sus piernas cuando intento sentarse en el piso, hundió su cara en sus manos, se levanto nuevamente, yo no entendía nada de lo que hacia.
- ¿Estas bien? – Le pregunte lentamente.
- ¿Tie…ti…enes…enes sald…o? – Dijo tartamudeando.
- ¿Saldo? Si, si tengo ¿Qué ocurre Christopher?. – Me preocupo mucho su tono de voz por lo que camine dándole el teléfono.
- Mar…ca, marca a…la…- Se callo y tomo el teléfono, empezó a marcar rápidamente.
- ¿¡Pero que sucede!? – Le grite nerviosa, por un momento me dio miedo.
- ¡Esto no tiene saldo! – Grito el.
- ¡Claro que si tiene! – Le respondí yo entre gritos.
El se sentó en el banco, yo le seguí, cuando vi que el saco su teléfono y marco rápidamente los números me detuve al oir solamente una palabra, que me dejo tan fría como el, inmóvil, no podía articular las palabras, estaba sorprendida, bueno, sorprendida era poco, como en esta clase de pueblo podía existir algo asi, y mas aun cerca de donde estaba yo, mientras Christopher seguía hablando por teléfono, yo me daba miles de ideas, la inseguridad, los secuestros…¿Pero por qué?, ¿Por qué tenia que existir eso?, estuve así a menos de cinco minutos de llorar, esperaba y rezaba porque fuera todo una mentira, cuando Christopher dejo de hablar por teléfono, me miro.
- ¿Estas bien? – Me pregunto el, casualmente el mismo tono y las mismas palabras que le había preguntado yo.
No le respondí y me acerque a el. - ¿Es eso cierto? – Le pregunte mientras me sente a su lado.
- Esperaba que no. – Se hundió la cabeza nuevamente en sus manos.
- ¿Por qué actuas tan normal, como era, era hombre o mujer, lo conozco, lo conocias? – Empecé a preguntar no existían comas en mis preguntas de la rapidez que tenia, sentía curiosidad y miedo.
- No por favor, no me hagas recordarlo. –Enseguida me dio un abrazo, aunque no entendía el porque su cabello olía a champú de manzanilla, su perfume suave me dejo totalmente encantada, que prácticamente me libraba de todo aquello.
Me arriesgue a preguntarle lo que tanto me inquietaba, era aquello a lo que temía desde hace tiempo.
- ¿Lo que estaba ahí, estaba muerto?.

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