domingo, 16 de mayo de 2010

Las sorpresas no son bonitas.

El lanzo una mirada incrédula, con lo que pude notar que no quería hablar de lo ocurrido, yo subí hasta la heladería esperando a que el carro se parara en frente, Christopher me siguió con cara pálida y se sentó en un banco pasando transcurrido tiempo indefinido, pude oír a los lejos en la carretera aquel peculiar sonido que oía tantas veces en las series de CSI, era la policía que mientras mas fuerte se oía el ruido, mas se veían las luces tan reconocidas azul y rojo, en ese momento todos en la heladería, fui en busca de las chicas mientras ellas solo hacían preguntas de porque había venido la policía, no les dije que sabía puesto a que luego iban ellas a interrogarme y no me dejarían en paz ni un segundo pero, vamos, ya se sabia que la fiesta había terminado, en ese momento la policía llamo a Christopher, evadí cualquier mirada que me resultara estresante por lo que le pedí a Lila que llamara a su madre para que nos viniera a buscar, ella accedió la idea.

- La verdad es que ya esto se esta poniendo pesado – Dijo Veronica.
- Chicas, les tengo malas noticias, mi madre no ha podido pasar dice que tenemos que caminar hasta la otra cuadra ¿Vamos o…? – Dijo ella caminando hacia la acera.
- Bueno, vamos. – Dije yo siguiéndola, acto seguido, todas hicieron lo mismo, a estar a mas de cinco metros comenzamos a criticar.
- Que mala justicia, que malas leyes y que mal policía – Dijo Roseleen.
- ¿Y eso? – Pregunto Lila – Coño, voy a quitarme los tacones – Dicho esto, se sentó en el borde de la acera quitándose las sandalias de tacones que llevaba puesto.
- Bueno, es que mira como nos han dejado pasar, ni interrogatorios, ni nada. – Respondió Roseleen.
- Claro, falta de espíritu CSI ¿No Rose? – Dije yo, todas reímos haciendo mas bromas sobre lo de la policía, en ese momento me llego un SMS, era de Carol. – Chicas, préstenme atención y óiganme. – Empecé a leer el mensaje – Andy, te dejo una advertencia, ten cuidado, me han avisado que una compañera del trabajo ha muerto, estoy saliendo para el estudio, cuídate mucho nena, un beso.
Todas, absolutamente todas, tenían las caras pálidas, la palabra sorprendidas era poco para describirlas, en este caso, describir los rostros, así que supe que tenia que explicarles lo que había pasado “En la bajada”.

sábado, 8 de mayo de 2010

Expresiones sín sentido.

“La muerte es el capitulo vital en la vida para la historia perfecta”.
Me cruce de brazos mientras esperaba alguna “señal” de Christopher, pero el no hacia nada, cada vez que el viento soplaba fuerte daba más olor a peste, hubo un momento en que de verdad sentí la coca cola por la garganta intentando salir, a punto de sentarme en las bancas que estaban a fuera de la heladería, Christopher subió corriendo yo me volvi a poner nuevamente como estaba antes sorprendida, su cara no era la misma, este llevaba un tono amarillento, como si hubiera visto al propio diablo todos los vellos de su brazo estaban levantados, note el temblor en sus manos y en sus piernas cuando intento sentarse en el piso, hundió su cara en sus manos, se levanto nuevamente, yo no entendía nada de lo que hacia.
- ¿Estas bien? – Le pregunte lentamente.
- ¿Tie…ti…enes…enes sald…o? – Dijo tartamudeando.
- ¿Saldo? Si, si tengo ¿Qué ocurre Christopher?. – Me preocupo mucho su tono de voz por lo que camine dándole el teléfono.
- Mar…ca, marca a…la…- Se callo y tomo el teléfono, empezó a marcar rápidamente.
- ¿¡Pero que sucede!? – Le grite nerviosa, por un momento me dio miedo.
- ¡Esto no tiene saldo! – Grito el.
- ¡Claro que si tiene! – Le respondí yo entre gritos.
El se sentó en el banco, yo le seguí, cuando vi que el saco su teléfono y marco rápidamente los números me detuve al oir solamente una palabra, que me dejo tan fría como el, inmóvil, no podía articular las palabras, estaba sorprendida, bueno, sorprendida era poco, como en esta clase de pueblo podía existir algo asi, y mas aun cerca de donde estaba yo, mientras Christopher seguía hablando por teléfono, yo me daba miles de ideas, la inseguridad, los secuestros…¿Pero por qué?, ¿Por qué tenia que existir eso?, estuve así a menos de cinco minutos de llorar, esperaba y rezaba porque fuera todo una mentira, cuando Christopher dejo de hablar por teléfono, me miro.
- ¿Estas bien? – Me pregunto el, casualmente el mismo tono y las mismas palabras que le había preguntado yo.
No le respondí y me acerque a el. - ¿Es eso cierto? – Le pregunte mientras me sente a su lado.
- Esperaba que no. – Se hundió la cabeza nuevamente en sus manos.
- ¿Por qué actuas tan normal, como era, era hombre o mujer, lo conozco, lo conocias? – Empecé a preguntar no existían comas en mis preguntas de la rapidez que tenia, sentía curiosidad y miedo.
- No por favor, no me hagas recordarlo. –Enseguida me dio un abrazo, aunque no entendía el porque su cabello olía a champú de manzanilla, su perfume suave me dejo totalmente encantada, que prácticamente me libraba de todo aquello.
Me arriesgue a preguntarle lo que tanto me inquietaba, era aquello a lo que temía desde hace tiempo.
- ¿Lo que estaba ahí, estaba muerto?.

domingo, 2 de mayo de 2010

Sígueme.

momento pensé en mandarlo a hacer cualquier cosa antes que venirme a molestar, pero por otro lado me intrigaba mucho lo que me iba a decir, vistiendo una camisa negra parecida al modelo que tenía Christian, y unos pantalones pegados, era Christopher.
Sin nada que decir, mire a los demás inquietada, ya sabia la tanta cháchara que tenían encima los chicos, ellos me miraron sonrientes y Roseleen me guiño el ojo.
- ¿Podemos hablar? – Dijo el flexionando las piernas poniéndose a la altura de mi oreja.
- Creo que sí. – Me levante caminando hasta la puerta que daba con la entrada y salida de la heladería.
No había nadie a fuera en la carretera, había viento extraordinario que hacia que mi pelo alborotara las ondulaciones de mi cabello, gracias a mi ingenio lleve un pequeño gancho con el que me recogí el fleco.
- ¿Qué querías? – Le pregunte yo poniendo mis manos en la cintura.
- Se lo que te dijo Christian el otro día, yo quería aclararte las cosas y decirte que lo que te hayan dicho es mentira.
- Ayer – Le corregí - ¿A que quieres llegar Christopher?.
- No tienes porque tratarme así, bueno, se que me lo merezco pero tampoco tienes que ser así conmigo, no, por favor, quisiera saber porque empezó todo, de verdad. – El tono de voz que llevaba parecía estar rogándome que le hablara, ¡Pero como se atrevía!.
- ¡Todo empezó porque te enojaste con una simple broma! – Exclame yo alzando los brazos.
- ¿¡Broma!? Andy, mi abuela, fue la mujer que me crio ¿¡Y quieres que me lo tome como broma!?. – Nuevamente, cambio el tono de voz a uno mas serio, que me preocupo, podía traer problemas serios.
- Pero que poco humor tienes, chiquilín. – Dije yo volviendo a colocar mis brazos en la cintura.
- Se que debía explicártelo, pero no puedes ser asi con todo el mundo.
- ¿Tú vas a decirme como tengo que ser? Discúlpame, pero si no te gusta mi carácter no me hables.
- No tengo porque, ni siquiera ser porque te caigo tan mal, al principio si fuiste muy amable conmigo ¿Te acuerdas? – Me señalo el banco que estaba en frente de la heladería, cosa que me recordó el día que estaba llorando, me sentía tan culpable.
- ¿Qué? Tú ni siquiera me pasas por la cabeza, créeme. – Mentí – Crees que todas están locas por ti ¿O que?.
- ¿Perdón? Pero en ningún momento he dicho eso, estás loca, de verdad.
- ¿Loca? Pero mira quien habla, eres un imbécil y lo sabes. – Me di media vuelta para entrar de nuevo a la heladería, si, me enoje demasiado, es que los hombres de hoy en día, automáticamente, antes de entrar Christopher me jalo fuertemente por el brazo.
- ¿Podrías soltarme? – Dije señalándome el brazo con el dedo.
- Andrea. – Dijo él.
- ¿¡Que!? – Dije con el mismo tono histérico de la anterior charla.
- Andrea…- Dijo el soltándome – Tú no sabes nada, de verdad, te pido perdón. – Dicho esto me tomo la mano, y ya sabia lo que iba a pasar, pero no fue así, el viento dio un soplo fuerte; sentí como la nariz me empezaba arder, ese olor tan detestable, olía a putrefacción, como si de un perro muerto se tratase, pero no, olía muchísimo peor aun, algo descompuesto, algo muerto, note que no era la única que lo percibió sino que Christopher tampoco.
- ¿Hueles eso? – Dijo el soltándome las manos, parándose al borde de la acera.
- ¿Ahora buscaras el olor? – Dije yo quedándome inmóvil cruzando los brazos, el no me hizo caso y siguió caminando, se dio la vuelta a la izquierda, donde daba a la “Bajada”.

sábado, 1 de mayo de 2010

Muchas personas y pocos conocidos.

Y eran los mas pedidos por el público, Christian y Christopher, mire a Lila que le daba golpecitos a Roseleen, pude notar el desespero y la emoción de ir a hablarle a Christian, enseguida todos comenzaron a secretearse entre si, apartándome a mi de sus chácharas, cuando dejaron de hacerlo todos me miraron a mi.
- ¿Alguien seria tan amable de pedir helados por nosotros? – Dijo Veronica.
- ¿Yo? – Exclame yo mirándolos a todos – Yo no iré, mis amores.
- Ve a pedirlas, nosotros te esperamos aquí. – Dijo Manu.
- Cinco de Chocolates y dos de vainilla, queremos helados de vasos – Dijo Cristal
- De acuerdo, pero, si intentan algo, ya verán. – Me levante de la mesa, mirando por ultima vez hacia atrás, mientras ellos me seguían con la mirada, llegue a la barra donde estaba atendiendo un hombre, tenía calva y una camisa cuello de tortuga gris oscuro, nariz italiana, no lo había visto por ningún lado, por lo que me resulto familiar, pedí las ordenes que me habían pedido los chicos, a los quince minutos me dieron todo en una bandeja, tuve miedo de que se me cayera por el camino, por lo que camine con una lentitud, terrible. Cuando llegue a la mesa todos no dejaban de reírse, me mosqueo un poco por lo que pensé que todos tendrían un complot en mi contra o se burlaban de mi, los mire angustiada y a la vez mal, cuando ya estaba al borde los mire a todos con una sonrisa falsa que se noto totalmente, aunque esas eran mis intenciones, en eso se quedaron callados y comenzaron a hablar de que la fiesta estaba un poco aburrida.
- ¿Lila quieres bailar? – Dijo Manu.
- Claro, me encantaría. – Ella se levanto dirigiéndose hasta el centro donde las demás personas estaban bailado, Manu la siguió con paso rápido.
- ¿Y Paul? – Dijo Roseleen.
- Me dejo “Plantada”. – Dijo Veronica.
- ¿¡Que!? – Exclame yo fuertemente - ¿Pero, que carajo se ha creído ese niño?.
- Cálmate Andy, que yo lo he cortado todo, ya hay otras presas – Dijo ella sonriendo pícaramente.
La mire desconcertada y enseguida señalo a un chico de cabello negro y largo, tenia cara de niño pero a la vez tenia cara de “niño malo”, pero en si buen cuerpo y lindo, no había notado que en la mesa donde estaban las “gemelas”, los chicos nuevos que habían llegado, ahí mismo estaba Carol, y parecían conocerse, pero también estaba Nally, en ese momento fijándome en todo lo que ellas hacían, unas manos tocaron mi hombro, por lo que me voltee, una gran sorpresa para mis pensamientos.