Me quede sentada en una acera observando la escena, entre cerrando los ojos, porque nadie iba a ayudarlas, Cristal estaba tirada en el suelo, mi cuerpo y mi mente eran inconscientes de lo que estaba pasando, me levante como pude apoyándome en la pared, no estaba cansada ni débil, los nervios y el miedo lo hacían, sentía el cuerpo de piedra, me dirigí hasta cristal, mis piernas temblaban, el viento hacia que me estremeciera llevaba escalofríos en el cuerpo que pegaban fuerte a el cuello, me agache como pude a el cuerpo de cristal agitándole el hombro, era extraño que, no estuviera histérica, no podía hablar, Piero vino corriendo hacia a mi.
- ¿Qué le sucedió? Tenemos que llevarla a el hospital – La cargo en sus brazos como pudo - ¿Andrea? – Dijo el al ver que yo no mostraba expresión alguna, delante de lo que había sucedido.
- Lo siento mucho – No sé como lo hice pero me levante – Es que…- En ese momento me di de cuenta de la sangre que corría por mí nariz hasta mi boca.
- Hay Andrea, ¡Christian! – Piero grito, llamando a su primo, que este último estaba atrás de el hombre de camisa, Christian vino caminando rápidamente hasta donde estaba yo.
- Bueno, estás sangrando ¿Te han hecho daño? – Pregunto el caminando hasta la puerta de la camioneta.
- No, creo.
- ¿Crees? – Christian miro a Piero - ¿Y ella?
- No lo sé.
Christian me miro de mala manera, lo ignore por completo, el hombre de antes se dirigió hasta donde estábamos atrás iba Christopher mientras miraba como los dos callejeros en moto se iban.
- ¿Qué ocurrió? – Pregunto el hombre, acto seguido, todos me miraron.
- ¿Qué sucede? – Dijo Cristal – Dios ¡Suéltame! – Cristal, despertó, intentando zafarse de Piero, intento bajarse moviéndose como loca.
- ¡Soy yo, soy Piero! – Grito Piero agarrándola fuerte.
- ¡Suéltame, Piero! – Dijo Cristal con el tono de voz que llevaba antes, tono histérico. – Se bajo de sus brazos, recojiendo su bolso y acercándose a mí – Fue un desmayo. – Les dijo a todos, me agarro por el brazo. - ¿Dónde está Veronica?
- En la camioneta – Dijo Christian.
Mire a Cristal y supe en ese momento lo que en realidad pasaba, yo no entendía la gravedad del asunto, puesto a que era una persona relajada y que nunca había pasado esto, no sabia exactamente como explicar los momentos en los que estaba.
- Vamos a llevarlas a casa ¿Les parece? – Dijo el hombre.
- No me fío de usted – Dijo Cristal, todos la miraron como si hubiera dicho un hereje de la vida, pero yo no lo veía asi, yo comprendí la falta de confianza.
- Es mi padre, Cristal. – Dijo Christopher.
- ¿Y? Prefiero irme caminando – Dijo Ella sacando el teléfono – Mi madre vendrá a por mi.
Yo también saque el móvil, solo para enviarle un mensaje a Veronica.
- ¿Tampoco confían en mi? – Dijo Piero – He sido su amigo desde que comenzamos la secundaria.
- Entiendo la gravedad del asunto y no pienso discutirlo, móntense. – Dijo El hombre dando la vuelta para subirse a la camioneta.
Cristal dejo el móvil quieto, pero sin guardarlo, se monto a la camioneta, yo la imite, sin decir nada, sin darme de cuenta había percatado que la sangre se detuvo.
- Papá aquí hay una niña que está sangrando – Dijo Christopher subiéndose a la camioneta, justo donde estábamos nosotras, ya en marcha la camioneta, mire a Veronica que no dejaba de mirar la ventana del auto.
- Calle La libertad. – Dijo Veronica, murmurando.
- Veronica está peor que nosotras – Me susurro Cristal.
Le respondí con un gesto, lo comprendió totalmente.
- Calle El Sol – Dijo Cristal.
- Calle Italia – Dije Yo imitando a las demás.
Primero dejaron a Cristal en su casa, no quería que ella se fuera, sabía que pronto dejarían a Veronica y me quedaría yo sola, en los puestos de atrás junto con Christopher, me aproxime hasta donde estaba Veronica.
- ¿Estás bien? – Le pregunte yo a Veronica - ¿Te hicieron algo?.
Ella me miro, vi que en sus ojos no había preocupación cosa que me alegro mucho.
- Estoy bien, Andy. – Dijo ella – Es aquí – Le dijo a el hombre, se bajo del auto rápido – Nos vemos mañana.
- Faltas tú – Me dijo Christopher sonriendo – Hay mira, estuviste sangrando ¿Cierto? – Me paso un pañuelo Verde oscuro.
- Sí. – Tome el pañuelo, aunque no entendía porque me lo paso.
- Es aquí tío – Dijo Piero, ya cuando estábamos en frente de mi casa.
- Vives muy cerca del colegio, linda casa. – Dijo Christopher.
- Sí. – Me aproxime hasta la puerta del auto, cuando puse la mano en pomillo, voltee la cabeza – Gracias. – Me baje del auto rápido y camine tan rápido hasta la casa, cuando entre me esperaba una agradable sorpresa.
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