Era Christopher, que llevaba mi mochila del colegio en la mano, iba vestido con una camiseta negra, unos jeans azul oscuro y unas deportivas blancas.
- Dejaste esto en la camioneta – Dijo el entregándomela.
- Gracias. – Dije seca.
- ¿No vas a invitarme a pasar?.
- ¿Tendría que hacerlo?
El se hecho a reír – Que simpática eres, niña.
Sus palabras me resultaron totalmente, estúpidas ¿Es que a caso, se creía el rey del mundo?.
- ¿Entonces? Ah, lindas piernas.
- ¡Eres un pervertido! – Dije yo, con cierta pena.
- Pervertido, no. – Me dijo el con seriedad.
- Christopher, quiero que te vayas de mi casa.
- No puedo.
- Mira, te vas por ahí cruzas allá, pides un taxi y te vas, lejos.
- Es que mi padre va a pasarme buscando, aunque sea podrías acompañarme a pasar el rato.
- No, pasa. – Le dije quitándome de la puerta, me fui a la primera planta para cambiarme el pantalón, me puse unas bermudas con pequeñas líneas de colores, nada parecido a un payaso, más bien se veía adorable y único, a mis gustos, me encantaba; baje a las escaleras, le eche un vistazo rápido a Christopher que contemplaba su teléfono, me fui a la cocina donde estaba Carol hablando por teléfono.
- Hasta luego – Dijo ella, cerrando el móvil y poniéndolo arriba del refrigerador. - ¿Quién es ese? – Pregunto ella seria.
- Un compañero.
- ¿Sí? ¡Es tú novio, a mí no me engañas! – Dijo ella sonriendo pícaramente, me molesto un poco porque no era cierto y además, el chico ni me caía bien.
- Es detestable, te lo juro. – Dije yo mientras me servía un vaso con agua
- ¿Y eso? – Pregunto ella mirándome
- Pues, porqué…es detestable, tienes que conocerlo, ve a presentarte. – Le dije señalando la puerta que daba con la sala.
- No me refería a eso, pero ya veo que, te gusta. – Dijo ella riéndose
- ¿Por? – Pregunte yo dejando el vaso en la encimera.
- Tú nunca bebes agua, en los vasos – dijo ella sonriendo.
Le hice malos ojos, bote el agua que quedaba justo en el lavaplatos, me dirigí hasta la sala – Puedes presentarte, antes de que lo eche.
- De acuerdo – Carol camino conmigo hasta la sala, ella se sentó en un sillón al lado de Christopher. – Soy la prima de esa – Dijo Carol, señalándome.
- Y soy su compañero – Dijo el sonriendo – Soy Christopher.
- Yo soy Carol.
En ese momento abrieron la puerta, era Steve, un amigo de Carol.
- ¡Steve! – Dijo ella levantándose y dirigiéndose para darle un abrazo, ven pasa, pasa. – Dijo ella yendo hasta la cocina junto con Steve, salude a Steve con la mano y luego mire a Christopher, este último salió por la puerta, yo le seguí, solo para ver que iba a hacer.
- ¿Te vas? – Pregunte mirando sus pasos
- No – Dijo el mientras se daba media vuelta – Voy a esperar a mi padre a fuera.
En ese momento paso una señora, todos en el pueblo sabíamos que ella estaba loca, que hacía cosas “oscuras” como otros dirían, brujería, no tenia nada en su contra pero, la vi vestida como típica mendiga, y no por discriminar ni burlar le dije a Christopher ciertas cosas.
- Mira ¿No vas a saludar a tú abuela? – Dije señalando con la vista a la señora, solté varias carcajadas, solo lo había hecho para reírme de el aunque no fuera cierto.
Christopher me miro con seriedad – Tus chistes son tan, patéticos. – Dijo el, parecía enojado, abrió la puerta del portón, corrección, estaba enojado, me sentí totalmente, débil en ese momento, vaya, algunas veces, algunas personas se toman las cosas muy en serio, me metí adentro de la casa sin entusiasmo.
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