Una de las chicas nos grito algo, aunque yo no entendí bien que era, aumente el paso, Cristal y Veronica hicieron lo mismo, en ese momento oí el ruido de una moto, después oí varias risas y la moto nuevamente, intente tragar saliva pero hubo un nudo en mi garganta, yo quería decirle a las chicas que nos apresuráramos, tenia miedo, voltee, rápidamente y vi como nos seguían.
- Son Cuatro y un chico – Dijo Cristal murmurando.
- Dame la mano, Cris. – Dijo Veronica, su voz se quebró, tenia miedo, nos podían hacer cualquier cosa, metí rápidamente la mano en el bolsillo de la falda.
- No saques tu móvil – Me dijo Cris – Obviamente, empeoraras las cosas.
- Tu sabiduría me impresiona. – Saque la mano tan rápido como pude, obviamente, lo había empeorado, una moto gris nos cerro el paso, había un joven con el pelo hasta los hombros, llevaba una franelilla, por lo que pude notar varios tatuajes en sus brazos y hasta en los ante brazos, había rosas, calaveras, y un nombre que decía María.
- A donde van las niñitas – Dijo el chico, que llevaba un aspecto desagradable.
Nos quedamos calladas, de repente, todas nos tomamos de las manos, note la mano sudada de Cristal, la tenia fría, y la cara la llevaba pálida, pude notar cuanto miedo tenia, la chica mas valiente entre nosotras.
- ¿A caso no me van a responder? Bueno, yo puedo hacerles compañía, que tal a ti Rubiecita ¿Te quieres fumar uno conmigo? – La rubiecita se supondría que seria Cristal, aunque llevaba el pelo castaño claro, Cristal me agarro fuerte la mano, apretándola mucho.
- ¿Tienes miedo? – El Tipo saco una caja de cigarrillos, apago la moto y empezó a fumar uno.
- ¿Podrías dejarnos ir? – Dijo Veronica, tartamudeando.
Voltee para ver si aun seguían las chicas, pero no estaban ahí.
- ¿Por qué? – Dijo el botando humo del cigarro.
- Porque nos queremos ir a nuestras casas y tu eres un cochino – Dijo Veronica, tomando el brazo de Cristal, las lagrimas me rodaron por la mejilla y el corazón lo sentía en el pecho, cuando vi que el hombre se levanto de la moto, tiro el cigarro molesto.
- ¿No te haz percatado? – Dijo el riéndose – Está noche, será la mejor de tu vida – Corrió hasta Veronica Acercándose a ella, Cristal me empujo hasta la otra acera cayendo a el suelo sentada, saque como pude el móvil, no podía marcar bien los números, hasta que di con el de Lucas, tartamudee y resumí como pude la situación tan rápido, antes de que pudiera terminar el teléfono se colgó, levante la cabeza para ver que Cristal estaba tirada en la carretera y Veronica lloraba a gritos cuando vi dos hombres que la tenían acorralada, me quede inmóvil, el cuerpo no me respondía a ningún movimiento, estábamos solas en una carretera, yo quería pero no podía salvar a Veronica, ellos eran dos, fuertes y yo era una débil niña, vi una Ford plateada, que venía muy rápido, venia en dirección del colegio me sentí frágil ante el ruido de las llantas por el frenazo, de la nada, se bajo un hombre mediano, de complexión normal a lo que se refería su tamaño, iba vestido con una camisa manga larga blanca y corbata negra, unos pantalones negros y zapatos negros. Abrí los ojos lo más que pude, era la misma camioneta que había ido a buscar a Christopher el mismo día que habíamos estado en la heladería, no me había equivocado, Christian, Christopher y Piero se bajaron del auto.
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