El lanzo una mirada incrédula, con lo que pude notar que no quería hablar de lo ocurrido, yo subí hasta la heladería esperando a que el carro se parara en frente, Christopher me siguió con cara pálida y se sentó en un banco pasando transcurrido tiempo indefinido, pude oír a los lejos en la carretera aquel peculiar sonido que oía tantas veces en las series de CSI, era la policía que mientras mas fuerte se oía el ruido, mas se veían las luces tan reconocidas azul y rojo, en ese momento todos en la heladería, fui en busca de las chicas mientras ellas solo hacían preguntas de porque había venido la policía, no les dije que sabía puesto a que luego iban ellas a interrogarme y no me dejarían en paz ni un segundo pero, vamos, ya se sabia que la fiesta había terminado, en ese momento la policía llamo a Christopher, evadí cualquier mirada que me resultara estresante por lo que le pedí a Lila que llamara a su madre para que nos viniera a buscar, ella accedió la idea.
- La verdad es que ya esto se esta poniendo pesado – Dijo Veronica.
- Chicas, les tengo malas noticias, mi madre no ha podido pasar dice que tenemos que caminar hasta la otra cuadra ¿Vamos o…? – Dijo ella caminando hacia la acera.
- Bueno, vamos. – Dije yo siguiéndola, acto seguido, todas hicieron lo mismo, a estar a mas de cinco metros comenzamos a criticar.
- Que mala justicia, que malas leyes y que mal policía – Dijo Roseleen.
- ¿Y eso? – Pregunto Lila – Coño, voy a quitarme los tacones – Dicho esto, se sentó en el borde de la acera quitándose las sandalias de tacones que llevaba puesto.
- Bueno, es que mira como nos han dejado pasar, ni interrogatorios, ni nada. – Respondió Roseleen.
- Claro, falta de espíritu CSI ¿No Rose? – Dije yo, todas reímos haciendo mas bromas sobre lo de la policía, en ese momento me llego un SMS, era de Carol. – Chicas, préstenme atención y óiganme. – Empecé a leer el mensaje – Andy, te dejo una advertencia, ten cuidado, me han avisado que una compañera del trabajo ha muerto, estoy saliendo para el estudio, cuídate mucho nena, un beso.
Todas, absolutamente todas, tenían las caras pálidas, la palabra sorprendidas era poco para describirlas, en este caso, describir los rostros, así que supe que tenia que explicarles lo que había pasado “En la bajada”.
domingo, 16 de mayo de 2010
sábado, 8 de mayo de 2010
Expresiones sín sentido.
“La muerte es el capitulo vital en la vida para la historia perfecta”.
Me cruce de brazos mientras esperaba alguna “señal” de Christopher, pero el no hacia nada, cada vez que el viento soplaba fuerte daba más olor a peste, hubo un momento en que de verdad sentí la coca cola por la garganta intentando salir, a punto de sentarme en las bancas que estaban a fuera de la heladería, Christopher subió corriendo yo me volvi a poner nuevamente como estaba antes sorprendida, su cara no era la misma, este llevaba un tono amarillento, como si hubiera visto al propio diablo todos los vellos de su brazo estaban levantados, note el temblor en sus manos y en sus piernas cuando intento sentarse en el piso, hundió su cara en sus manos, se levanto nuevamente, yo no entendía nada de lo que hacia.
- ¿Estas bien? – Le pregunte lentamente.
- ¿Tie…ti…enes…enes sald…o? – Dijo tartamudeando.
- ¿Saldo? Si, si tengo ¿Qué ocurre Christopher?. – Me preocupo mucho su tono de voz por lo que camine dándole el teléfono.
- Mar…ca, marca a…la…- Se callo y tomo el teléfono, empezó a marcar rápidamente.
- ¿¡Pero que sucede!? – Le grite nerviosa, por un momento me dio miedo.
- ¡Esto no tiene saldo! – Grito el.
- ¡Claro que si tiene! – Le respondí yo entre gritos.
El se sentó en el banco, yo le seguí, cuando vi que el saco su teléfono y marco rápidamente los números me detuve al oir solamente una palabra, que me dejo tan fría como el, inmóvil, no podía articular las palabras, estaba sorprendida, bueno, sorprendida era poco, como en esta clase de pueblo podía existir algo asi, y mas aun cerca de donde estaba yo, mientras Christopher seguía hablando por teléfono, yo me daba miles de ideas, la inseguridad, los secuestros…¿Pero por qué?, ¿Por qué tenia que existir eso?, estuve así a menos de cinco minutos de llorar, esperaba y rezaba porque fuera todo una mentira, cuando Christopher dejo de hablar por teléfono, me miro.
- ¿Estas bien? – Me pregunto el, casualmente el mismo tono y las mismas palabras que le había preguntado yo.
No le respondí y me acerque a el. - ¿Es eso cierto? – Le pregunte mientras me sente a su lado.
- Esperaba que no. – Se hundió la cabeza nuevamente en sus manos.
- ¿Por qué actuas tan normal, como era, era hombre o mujer, lo conozco, lo conocias? – Empecé a preguntar no existían comas en mis preguntas de la rapidez que tenia, sentía curiosidad y miedo.
- No por favor, no me hagas recordarlo. –Enseguida me dio un abrazo, aunque no entendía el porque su cabello olía a champú de manzanilla, su perfume suave me dejo totalmente encantada, que prácticamente me libraba de todo aquello.
Me arriesgue a preguntarle lo que tanto me inquietaba, era aquello a lo que temía desde hace tiempo.
- ¿Lo que estaba ahí, estaba muerto?.
Me cruce de brazos mientras esperaba alguna “señal” de Christopher, pero el no hacia nada, cada vez que el viento soplaba fuerte daba más olor a peste, hubo un momento en que de verdad sentí la coca cola por la garganta intentando salir, a punto de sentarme en las bancas que estaban a fuera de la heladería, Christopher subió corriendo yo me volvi a poner nuevamente como estaba antes sorprendida, su cara no era la misma, este llevaba un tono amarillento, como si hubiera visto al propio diablo todos los vellos de su brazo estaban levantados, note el temblor en sus manos y en sus piernas cuando intento sentarse en el piso, hundió su cara en sus manos, se levanto nuevamente, yo no entendía nada de lo que hacia.
- ¿Estas bien? – Le pregunte lentamente.
- ¿Tie…ti…enes…enes sald…o? – Dijo tartamudeando.
- ¿Saldo? Si, si tengo ¿Qué ocurre Christopher?. – Me preocupo mucho su tono de voz por lo que camine dándole el teléfono.
- Mar…ca, marca a…la…- Se callo y tomo el teléfono, empezó a marcar rápidamente.
- ¿¡Pero que sucede!? – Le grite nerviosa, por un momento me dio miedo.
- ¡Esto no tiene saldo! – Grito el.
- ¡Claro que si tiene! – Le respondí yo entre gritos.
El se sentó en el banco, yo le seguí, cuando vi que el saco su teléfono y marco rápidamente los números me detuve al oir solamente una palabra, que me dejo tan fría como el, inmóvil, no podía articular las palabras, estaba sorprendida, bueno, sorprendida era poco, como en esta clase de pueblo podía existir algo asi, y mas aun cerca de donde estaba yo, mientras Christopher seguía hablando por teléfono, yo me daba miles de ideas, la inseguridad, los secuestros…¿Pero por qué?, ¿Por qué tenia que existir eso?, estuve así a menos de cinco minutos de llorar, esperaba y rezaba porque fuera todo una mentira, cuando Christopher dejo de hablar por teléfono, me miro.
- ¿Estas bien? – Me pregunto el, casualmente el mismo tono y las mismas palabras que le había preguntado yo.
No le respondí y me acerque a el. - ¿Es eso cierto? – Le pregunte mientras me sente a su lado.
- Esperaba que no. – Se hundió la cabeza nuevamente en sus manos.
- ¿Por qué actuas tan normal, como era, era hombre o mujer, lo conozco, lo conocias? – Empecé a preguntar no existían comas en mis preguntas de la rapidez que tenia, sentía curiosidad y miedo.
- No por favor, no me hagas recordarlo. –Enseguida me dio un abrazo, aunque no entendía el porque su cabello olía a champú de manzanilla, su perfume suave me dejo totalmente encantada, que prácticamente me libraba de todo aquello.
Me arriesgue a preguntarle lo que tanto me inquietaba, era aquello a lo que temía desde hace tiempo.
- ¿Lo que estaba ahí, estaba muerto?.
domingo, 2 de mayo de 2010
Sígueme.
momento pensé en mandarlo a hacer cualquier cosa antes que venirme a molestar, pero por otro lado me intrigaba mucho lo que me iba a decir, vistiendo una camisa negra parecida al modelo que tenía Christian, y unos pantalones pegados, era Christopher.
Sin nada que decir, mire a los demás inquietada, ya sabia la tanta cháchara que tenían encima los chicos, ellos me miraron sonrientes y Roseleen me guiño el ojo.
- ¿Podemos hablar? – Dijo el flexionando las piernas poniéndose a la altura de mi oreja.
- Creo que sí. – Me levante caminando hasta la puerta que daba con la entrada y salida de la heladería.
No había nadie a fuera en la carretera, había viento extraordinario que hacia que mi pelo alborotara las ondulaciones de mi cabello, gracias a mi ingenio lleve un pequeño gancho con el que me recogí el fleco.
- ¿Qué querías? – Le pregunte yo poniendo mis manos en la cintura.
- Se lo que te dijo Christian el otro día, yo quería aclararte las cosas y decirte que lo que te hayan dicho es mentira.
- Ayer – Le corregí - ¿A que quieres llegar Christopher?.
- No tienes porque tratarme así, bueno, se que me lo merezco pero tampoco tienes que ser así conmigo, no, por favor, quisiera saber porque empezó todo, de verdad. – El tono de voz que llevaba parecía estar rogándome que le hablara, ¡Pero como se atrevía!.
- ¡Todo empezó porque te enojaste con una simple broma! – Exclame yo alzando los brazos.
- ¿¡Broma!? Andy, mi abuela, fue la mujer que me crio ¿¡Y quieres que me lo tome como broma!?. – Nuevamente, cambio el tono de voz a uno mas serio, que me preocupo, podía traer problemas serios.
- Pero que poco humor tienes, chiquilín. – Dije yo volviendo a colocar mis brazos en la cintura.
- Se que debía explicártelo, pero no puedes ser asi con todo el mundo.
- ¿Tú vas a decirme como tengo que ser? Discúlpame, pero si no te gusta mi carácter no me hables.
- No tengo porque, ni siquiera ser porque te caigo tan mal, al principio si fuiste muy amable conmigo ¿Te acuerdas? – Me señalo el banco que estaba en frente de la heladería, cosa que me recordó el día que estaba llorando, me sentía tan culpable.
- ¿Qué? Tú ni siquiera me pasas por la cabeza, créeme. – Mentí – Crees que todas están locas por ti ¿O que?.
- ¿Perdón? Pero en ningún momento he dicho eso, estás loca, de verdad.
- ¿Loca? Pero mira quien habla, eres un imbécil y lo sabes. – Me di media vuelta para entrar de nuevo a la heladería, si, me enoje demasiado, es que los hombres de hoy en día, automáticamente, antes de entrar Christopher me jalo fuertemente por el brazo.
- ¿Podrías soltarme? – Dije señalándome el brazo con el dedo.
- Andrea. – Dijo él.
- ¿¡Que!? – Dije con el mismo tono histérico de la anterior charla.
- Andrea…- Dijo el soltándome – Tú no sabes nada, de verdad, te pido perdón. – Dicho esto me tomo la mano, y ya sabia lo que iba a pasar, pero no fue así, el viento dio un soplo fuerte; sentí como la nariz me empezaba arder, ese olor tan detestable, olía a putrefacción, como si de un perro muerto se tratase, pero no, olía muchísimo peor aun, algo descompuesto, algo muerto, note que no era la única que lo percibió sino que Christopher tampoco.
- ¿Hueles eso? – Dijo el soltándome las manos, parándose al borde de la acera.
- ¿Ahora buscaras el olor? – Dije yo quedándome inmóvil cruzando los brazos, el no me hizo caso y siguió caminando, se dio la vuelta a la izquierda, donde daba a la “Bajada”.
Sin nada que decir, mire a los demás inquietada, ya sabia la tanta cháchara que tenían encima los chicos, ellos me miraron sonrientes y Roseleen me guiño el ojo.
- ¿Podemos hablar? – Dijo el flexionando las piernas poniéndose a la altura de mi oreja.
- Creo que sí. – Me levante caminando hasta la puerta que daba con la entrada y salida de la heladería.
No había nadie a fuera en la carretera, había viento extraordinario que hacia que mi pelo alborotara las ondulaciones de mi cabello, gracias a mi ingenio lleve un pequeño gancho con el que me recogí el fleco.
- ¿Qué querías? – Le pregunte yo poniendo mis manos en la cintura.
- Se lo que te dijo Christian el otro día, yo quería aclararte las cosas y decirte que lo que te hayan dicho es mentira.
- Ayer – Le corregí - ¿A que quieres llegar Christopher?.
- No tienes porque tratarme así, bueno, se que me lo merezco pero tampoco tienes que ser así conmigo, no, por favor, quisiera saber porque empezó todo, de verdad. – El tono de voz que llevaba parecía estar rogándome que le hablara, ¡Pero como se atrevía!.
- ¡Todo empezó porque te enojaste con una simple broma! – Exclame yo alzando los brazos.
- ¿¡Broma!? Andy, mi abuela, fue la mujer que me crio ¿¡Y quieres que me lo tome como broma!?. – Nuevamente, cambio el tono de voz a uno mas serio, que me preocupo, podía traer problemas serios.
- Pero que poco humor tienes, chiquilín. – Dije yo volviendo a colocar mis brazos en la cintura.
- Se que debía explicártelo, pero no puedes ser asi con todo el mundo.
- ¿Tú vas a decirme como tengo que ser? Discúlpame, pero si no te gusta mi carácter no me hables.
- No tengo porque, ni siquiera ser porque te caigo tan mal, al principio si fuiste muy amable conmigo ¿Te acuerdas? – Me señalo el banco que estaba en frente de la heladería, cosa que me recordó el día que estaba llorando, me sentía tan culpable.
- ¿Qué? Tú ni siquiera me pasas por la cabeza, créeme. – Mentí – Crees que todas están locas por ti ¿O que?.
- ¿Perdón? Pero en ningún momento he dicho eso, estás loca, de verdad.
- ¿Loca? Pero mira quien habla, eres un imbécil y lo sabes. – Me di media vuelta para entrar de nuevo a la heladería, si, me enoje demasiado, es que los hombres de hoy en día, automáticamente, antes de entrar Christopher me jalo fuertemente por el brazo.
- ¿Podrías soltarme? – Dije señalándome el brazo con el dedo.
- Andrea. – Dijo él.
- ¿¡Que!? – Dije con el mismo tono histérico de la anterior charla.
- Andrea…- Dijo el soltándome – Tú no sabes nada, de verdad, te pido perdón. – Dicho esto me tomo la mano, y ya sabia lo que iba a pasar, pero no fue así, el viento dio un soplo fuerte; sentí como la nariz me empezaba arder, ese olor tan detestable, olía a putrefacción, como si de un perro muerto se tratase, pero no, olía muchísimo peor aun, algo descompuesto, algo muerto, note que no era la única que lo percibió sino que Christopher tampoco.
- ¿Hueles eso? – Dijo el soltándome las manos, parándose al borde de la acera.
- ¿Ahora buscaras el olor? – Dije yo quedándome inmóvil cruzando los brazos, el no me hizo caso y siguió caminando, se dio la vuelta a la izquierda, donde daba a la “Bajada”.
sábado, 1 de mayo de 2010
Muchas personas y pocos conocidos.
Y eran los mas pedidos por el público, Christian y Christopher, mire a Lila que le daba golpecitos a Roseleen, pude notar el desespero y la emoción de ir a hablarle a Christian, enseguida todos comenzaron a secretearse entre si, apartándome a mi de sus chácharas, cuando dejaron de hacerlo todos me miraron a mi.
- ¿Alguien seria tan amable de pedir helados por nosotros? – Dijo Veronica.
- ¿Yo? – Exclame yo mirándolos a todos – Yo no iré, mis amores.
- Ve a pedirlas, nosotros te esperamos aquí. – Dijo Manu.
- Cinco de Chocolates y dos de vainilla, queremos helados de vasos – Dijo Cristal
- De acuerdo, pero, si intentan algo, ya verán. – Me levante de la mesa, mirando por ultima vez hacia atrás, mientras ellos me seguían con la mirada, llegue a la barra donde estaba atendiendo un hombre, tenía calva y una camisa cuello de tortuga gris oscuro, nariz italiana, no lo había visto por ningún lado, por lo que me resulto familiar, pedí las ordenes que me habían pedido los chicos, a los quince minutos me dieron todo en una bandeja, tuve miedo de que se me cayera por el camino, por lo que camine con una lentitud, terrible. Cuando llegue a la mesa todos no dejaban de reírse, me mosqueo un poco por lo que pensé que todos tendrían un complot en mi contra o se burlaban de mi, los mire angustiada y a la vez mal, cuando ya estaba al borde los mire a todos con una sonrisa falsa que se noto totalmente, aunque esas eran mis intenciones, en eso se quedaron callados y comenzaron a hablar de que la fiesta estaba un poco aburrida.
- ¿Lila quieres bailar? – Dijo Manu.
- Claro, me encantaría. – Ella se levanto dirigiéndose hasta el centro donde las demás personas estaban bailado, Manu la siguió con paso rápido.
- ¿Y Paul? – Dijo Roseleen.
- Me dejo “Plantada”. – Dijo Veronica.
- ¿¡Que!? – Exclame yo fuertemente - ¿Pero, que carajo se ha creído ese niño?.
- Cálmate Andy, que yo lo he cortado todo, ya hay otras presas – Dijo ella sonriendo pícaramente.
La mire desconcertada y enseguida señalo a un chico de cabello negro y largo, tenia cara de niño pero a la vez tenia cara de “niño malo”, pero en si buen cuerpo y lindo, no había notado que en la mesa donde estaban las “gemelas”, los chicos nuevos que habían llegado, ahí mismo estaba Carol, y parecían conocerse, pero también estaba Nally, en ese momento fijándome en todo lo que ellas hacían, unas manos tocaron mi hombro, por lo que me voltee, una gran sorpresa para mis pensamientos.
- ¿Alguien seria tan amable de pedir helados por nosotros? – Dijo Veronica.
- ¿Yo? – Exclame yo mirándolos a todos – Yo no iré, mis amores.
- Ve a pedirlas, nosotros te esperamos aquí. – Dijo Manu.
- Cinco de Chocolates y dos de vainilla, queremos helados de vasos – Dijo Cristal
- De acuerdo, pero, si intentan algo, ya verán. – Me levante de la mesa, mirando por ultima vez hacia atrás, mientras ellos me seguían con la mirada, llegue a la barra donde estaba atendiendo un hombre, tenía calva y una camisa cuello de tortuga gris oscuro, nariz italiana, no lo había visto por ningún lado, por lo que me resulto familiar, pedí las ordenes que me habían pedido los chicos, a los quince minutos me dieron todo en una bandeja, tuve miedo de que se me cayera por el camino, por lo que camine con una lentitud, terrible. Cuando llegue a la mesa todos no dejaban de reírse, me mosqueo un poco por lo que pensé que todos tendrían un complot en mi contra o se burlaban de mi, los mire angustiada y a la vez mal, cuando ya estaba al borde los mire a todos con una sonrisa falsa que se noto totalmente, aunque esas eran mis intenciones, en eso se quedaron callados y comenzaron a hablar de que la fiesta estaba un poco aburrida.
- ¿Lila quieres bailar? – Dijo Manu.
- Claro, me encantaría. – Ella se levanto dirigiéndose hasta el centro donde las demás personas estaban bailado, Manu la siguió con paso rápido.
- ¿Y Paul? – Dijo Roseleen.
- Me dejo “Plantada”. – Dijo Veronica.
- ¿¡Que!? – Exclame yo fuertemente - ¿Pero, que carajo se ha creído ese niño?.
- Cálmate Andy, que yo lo he cortado todo, ya hay otras presas – Dijo ella sonriendo pícaramente.
La mire desconcertada y enseguida señalo a un chico de cabello negro y largo, tenia cara de niño pero a la vez tenia cara de “niño malo”, pero en si buen cuerpo y lindo, no había notado que en la mesa donde estaban las “gemelas”, los chicos nuevos que habían llegado, ahí mismo estaba Carol, y parecían conocerse, pero también estaba Nally, en ese momento fijándome en todo lo que ellas hacían, unas manos tocaron mi hombro, por lo que me voltee, una gran sorpresa para mis pensamientos.
viernes, 30 de abril de 2010
Heladería.
Veronica saco su teléfono y empezó a leer - ¡Las puertas de la heladería Cherry Cream están abiertas, en este momento! Te recomiendo ir a las 8. – Dicho esto, guardo el teléfono y nos miro a todas esperando una respuesta.
- Así que se llama Cherry Cream. – Dije yo, enseguida todas empezaron a pelear por los baños, sobre quien se iba a bañar primero, como yo no mostraba afecto la primera tuve que ser yo, luego, todas eligieron por número, cuando ya estaban todas duchadas, maquilladas y listas, le dijimos a la madre de Lila que nos llevara, ella accedió, y también se llevo a el hermano de Lila, para no dejarlo solo en casa, Veronica no dejaba de decir cosas de Paul, Lila maldecía si se encontraría ahí a Marcos, Cristal solo veía videos en el celular, Roseleen solo hablábamos de que teníamos que divertirnos, y yo no decía nada, cuando llegamos todas se bajaron velozmente, ahí estaba Beatriz en la entrada, ya había llegado un montón de gente.
Beatriz nos saludo a todas con un abrazo, la conocíamos desde pequeñas asique podríamos saber todas sus intenciones , si intentaba engañarnos o algo, nunca fue mala con nosotras y la mayoría de las veces siempre nos apoyaba -Hey, pero que lindas andan todas ¡Están espectaculares, las van a envidiar por el resto de la fiesta!. – Dijo ella. – Miren que hay descuento en los helados de chocolates.
- Sin duda, será una gran noche – Dijo Veronica entrando a la heladería.
- Mi mamá nos pasara buscando a las doce. – Dijo Lila, siguiendo a Veronica, todas hicimos lo mismo, cuando entramos, había mesas dobles por todos lados, una barra colorida, y tenían música de Ke$ha puesta, como no solíamos bailar todas, excepto Lila que era la reina de la pista, nos sentamos en las mesas, había gente bailando por todos lados, había varias “tribus” en cada mesa, en fin, había infinidades de personas que no sabia como describir, unos que otros conocidos, a los quince minutos, estaban Manu y Lucas, los divisamos rápidamente, ellos se sentaron con nosotras.
- ¿No han llegado aún Lisa y Lucía? – Pregunto Manu.
- Las L.L – Dijo Lucas.
- No y espero que no lo hagan – Dijo Veronica.
- Nica ¿Tú no ibas a conocer hoy a Paul? – Pregunto Roseleen.
- No lo sé, la verdad es que no me ha enviado ningún mensaje – respondió Veronica.
- Es que son todos iguales – Dije yo.
- ¡Hay pero miren que niños mas lindos han llegado! – Exclamo Cristal.
Todos volteamos la cabeza pero no veíamos nada.
- ¿En donde? – Dije yo.
- Ahí mira – Lucas señalo con el dedo.
Habían tres chicos, todos de cabellos marrones claros, uno lo llevaba mas rubio que los otros, todos con los ojos claros, buen físico y los tres parecían de una revista, mas atrás venían cuatro chicas, una de cabello negro y largo, otra de cabello ondulado y rubio, y las otras dos tenían el cabello lacio y rojizo, parecían hermanas gemelas, entraron como si fueran los mas importantes de la fiesta, en ese momento el tono de la canción de Panic at the disco nos interrumpió los pensamientos, pude reconocer el tono era del teléfono de Veronica.
- Me ha llegado un mensaje de Paul, me dice que esta a cinco minutos de aquí. – Guardo su teléfono.
- Vaya, cinco minutos…-Dije yo.
- ¡Otro mensaje! – Dijo Veronica – Dice que ya ha llegado…-
- ¿No es ese? – Pregunto Cristal señalando con el dedo.
Volteamos todos rápidamente, pero no, eran otras personas.
- Así que se llama Cherry Cream. – Dije yo, enseguida todas empezaron a pelear por los baños, sobre quien se iba a bañar primero, como yo no mostraba afecto la primera tuve que ser yo, luego, todas eligieron por número, cuando ya estaban todas duchadas, maquilladas y listas, le dijimos a la madre de Lila que nos llevara, ella accedió, y también se llevo a el hermano de Lila, para no dejarlo solo en casa, Veronica no dejaba de decir cosas de Paul, Lila maldecía si se encontraría ahí a Marcos, Cristal solo veía videos en el celular, Roseleen solo hablábamos de que teníamos que divertirnos, y yo no decía nada, cuando llegamos todas se bajaron velozmente, ahí estaba Beatriz en la entrada, ya había llegado un montón de gente.
Beatriz nos saludo a todas con un abrazo, la conocíamos desde pequeñas asique podríamos saber todas sus intenciones , si intentaba engañarnos o algo, nunca fue mala con nosotras y la mayoría de las veces siempre nos apoyaba -Hey, pero que lindas andan todas ¡Están espectaculares, las van a envidiar por el resto de la fiesta!. – Dijo ella. – Miren que hay descuento en los helados de chocolates.
- Sin duda, será una gran noche – Dijo Veronica entrando a la heladería.
- Mi mamá nos pasara buscando a las doce. – Dijo Lila, siguiendo a Veronica, todas hicimos lo mismo, cuando entramos, había mesas dobles por todos lados, una barra colorida, y tenían música de Ke$ha puesta, como no solíamos bailar todas, excepto Lila que era la reina de la pista, nos sentamos en las mesas, había gente bailando por todos lados, había varias “tribus” en cada mesa, en fin, había infinidades de personas que no sabia como describir, unos que otros conocidos, a los quince minutos, estaban Manu y Lucas, los divisamos rápidamente, ellos se sentaron con nosotras.
- ¿No han llegado aún Lisa y Lucía? – Pregunto Manu.
- Las L.L – Dijo Lucas.
- No y espero que no lo hagan – Dijo Veronica.
- Nica ¿Tú no ibas a conocer hoy a Paul? – Pregunto Roseleen.
- No lo sé, la verdad es que no me ha enviado ningún mensaje – respondió Veronica.
- Es que son todos iguales – Dije yo.
- ¡Hay pero miren que niños mas lindos han llegado! – Exclamo Cristal.
Todos volteamos la cabeza pero no veíamos nada.
- ¿En donde? – Dije yo.
- Ahí mira – Lucas señalo con el dedo.
Habían tres chicos, todos de cabellos marrones claros, uno lo llevaba mas rubio que los otros, todos con los ojos claros, buen físico y los tres parecían de una revista, mas atrás venían cuatro chicas, una de cabello negro y largo, otra de cabello ondulado y rubio, y las otras dos tenían el cabello lacio y rojizo, parecían hermanas gemelas, entraron como si fueran los mas importantes de la fiesta, en ese momento el tono de la canción de Panic at the disco nos interrumpió los pensamientos, pude reconocer el tono era del teléfono de Veronica.
- Me ha llegado un mensaje de Paul, me dice que esta a cinco minutos de aquí. – Guardo su teléfono.
- Vaya, cinco minutos…-Dije yo.
- ¡Otro mensaje! – Dijo Veronica – Dice que ya ha llegado…-
- ¿No es ese? – Pregunto Cristal señalando con el dedo.
Volteamos todos rápidamente, pero no, eran otras personas.
domingo, 25 de abril de 2010
Entre amigas.
- Esa mujer es mala persona créeme, si, al principio es la mejor de todas, pero cuando la conoces o la miras mal aunque fuera en chiste, es capaz de muchas cosas – Comenzó a decir Carol mientras manejaba con toda velocidad. - Además, ni se te ocurra volverle a hablar, imagínate que digas una tontera y me despide, sí, me despide.
- A mi me cae bien, se ve buena persona – Dije yo desde el asiento trasero.
- Te acordaras de mí. – Al decir eso, dejamos el silencio total en el auto, cuando aparco el coche en el garaje, me baje rápidamente para irme a duchar, cosa que fue lo primero que hice, cuando ya había anochecido, Carol mando a pedir por servicios telefónicos dos cajas de pizza, la primera nos las comimos las dos y dejamos la mitad, la segunda según ella dijo que iba a invitar a unas amigas a casa, con la noticia agarre la laptop y “me instale” en la PC, estuve hasta altas horas de la noche leyendo relatos de terror, cuando me fui a acostar, me dormí muy rápido y desperté tarde. Me levante de la cama y me cepille los dientes, pero aún seguía teniendo sueño, así que me volví a acostar en la cama intentando dormir, ni siquiera me fije en la hora, tenia los ojos cerrados me pesaban demasiado, enseguida oí la puerta y no me moleste en mirar quién era, no se me apetecía.
- Despierta nena – Oí voces familiares, si, Lila.
- ¡Bella durmiente! – Dijo Veronica gritando por la habitación.
- ¿No sabes que hora es? – Dijo Cristal.
En ese momento abrí los ojos – Son increíbles chicas ¿Cómo forzaron la cerradura de mi habitación? – Dije yo sarcásticamente.
- Bueno, hemos tenido que ir a Japón para ir a buscar el láser que esta en mi jet – Respondió Roseleen, enseguida todas comenzamos a reír.
- Son las tres de la tarde, tenemos que estar lista en 4 horas. – Dijo Cristal.
- Eso, vete a duchar y nosotras te esperamos aquí.
- ¿Puedo encender tú laptop? – Dijo Roseleen.
- Claro que sí, Rose. – Respondí buscando en mi armario ropa para irme a casa de Lila, me di una ducha rápida, me vesti en el baño, cuando fui a mi habitación todas estabas riéndose viendo fotos.
- ¿Y estas fotos Andrea? – Dijo Veronica aun entre risas.
- Voy a quedar traumada – Dijo Cristal.
Me acerque a ver que veían, estaban viendo fotos de nuestra graduación en el colegio, salíamos tremendamente horribles o no se si era por el cambio que habíamos hecho, ahí estuvimos media hora, después de eso la madre de Lila paso buscándonos, íbamos cantando canciones que pasaban en la radio, cada una llevaba la bolsa de ropa en las manos y un bolso con cosas que nos harían falta, cuando llegamos a casa de Lila nos empezamos a arreglar, aunque yo no pensaba maquillarme, ni Cristal y mucho menos Roseleen.
- ¡Chicas, una noticia de último momento! – Dijo Veronica.
- A ver, habla. – Dijo Cristal.
- A mi me cae bien, se ve buena persona – Dije yo desde el asiento trasero.
- Te acordaras de mí. – Al decir eso, dejamos el silencio total en el auto, cuando aparco el coche en el garaje, me baje rápidamente para irme a duchar, cosa que fue lo primero que hice, cuando ya había anochecido, Carol mando a pedir por servicios telefónicos dos cajas de pizza, la primera nos las comimos las dos y dejamos la mitad, la segunda según ella dijo que iba a invitar a unas amigas a casa, con la noticia agarre la laptop y “me instale” en la PC, estuve hasta altas horas de la noche leyendo relatos de terror, cuando me fui a acostar, me dormí muy rápido y desperté tarde. Me levante de la cama y me cepille los dientes, pero aún seguía teniendo sueño, así que me volví a acostar en la cama intentando dormir, ni siquiera me fije en la hora, tenia los ojos cerrados me pesaban demasiado, enseguida oí la puerta y no me moleste en mirar quién era, no se me apetecía.
- Despierta nena – Oí voces familiares, si, Lila.
- ¡Bella durmiente! – Dijo Veronica gritando por la habitación.
- ¿No sabes que hora es? – Dijo Cristal.
En ese momento abrí los ojos – Son increíbles chicas ¿Cómo forzaron la cerradura de mi habitación? – Dije yo sarcásticamente.
- Bueno, hemos tenido que ir a Japón para ir a buscar el láser que esta en mi jet – Respondió Roseleen, enseguida todas comenzamos a reír.
- Son las tres de la tarde, tenemos que estar lista en 4 horas. – Dijo Cristal.
- Eso, vete a duchar y nosotras te esperamos aquí.
- ¿Puedo encender tú laptop? – Dijo Roseleen.
- Claro que sí, Rose. – Respondí buscando en mi armario ropa para irme a casa de Lila, me di una ducha rápida, me vesti en el baño, cuando fui a mi habitación todas estabas riéndose viendo fotos.
- ¿Y estas fotos Andrea? – Dijo Veronica aun entre risas.
- Voy a quedar traumada – Dijo Cristal.
Me acerque a ver que veían, estaban viendo fotos de nuestra graduación en el colegio, salíamos tremendamente horribles o no se si era por el cambio que habíamos hecho, ahí estuvimos media hora, después de eso la madre de Lila paso buscándonos, íbamos cantando canciones que pasaban en la radio, cada una llevaba la bolsa de ropa en las manos y un bolso con cosas que nos harían falta, cuando llegamos a casa de Lila nos empezamos a arreglar, aunque yo no pensaba maquillarme, ni Cristal y mucho menos Roseleen.
- ¡Chicas, una noticia de último momento! – Dijo Veronica.
- A ver, habla. – Dijo Cristal.
viernes, 23 de abril de 2010
Francella.
¡Era Christian!, llevaba unos jeans apretados de un color azul oscuro, en realidad no sabía como describir el color que era pero sin embargo le hacían juego con la camisa blanca que llevaba ajustada y que resaltaba sus músculos, pero que a la vez lo hacia verse mas pálido, no me había fijado que tenia un gran parecido en Christopher, solamente que Christopher tenia cara de niño y que Christian tenia mas cara de hombre.
- ¡Andrea! – Grito Christian sentándose a mi lado - ¿Qué haces aquí?.
- ¿Eh? La misma pregunta debería hacerte yo, bueno, por lo menos ya veo porque desapareciste de esa forma en el centro.
- Ah, eso…es que mi madre es la que coordina todo esta academia, cosas raras. – Dijo el sacando el móvil – Mira, un mensaje de Lila. – Dijo el, pude notar la alegría y el entusiasmo que tenia para leer el mensaje. – Bueno ¿Tú que haces aquí? – Dijo el aun mirando el teléfono.
- He venido a acompañar a mi prima Carol.
- Ah, Carol, la he visto por algún lado, ya se quien es.
- ¿No hay mas Carol por aquí?.
- No. Me da curiosidad ¿Por qué tú y Christopher se dejaron de hablar?.
El tema menos adecuado, pensé. – Un mal comentario mío, además es el, él que no quiere hablarme y peor aún esta con Lisa.
- ¿Perdón? Pero, si Chris no me ha dicho nada sobre esa Lisa, supongo que no será enserio o tal vez te estén mintiendo, no creo. Tranquila, Andy yo arreglare las cosas. Me tengo que ir – Se levanto de la silla – Nos vemos mañana. – Dicho esto se fue por las escaleras, llevaba un paso rápido por lo que pensé que estaba apresurado.
No dude enviarle un mensaje a Lila sobre lo ocurrido y contándole lo que me había dicho, me respondió con un simple genial y luego me hablo sobre los detalles, que mañana quedaríamos en su casa para arreglarnos, aunque no veía porque teníamos que hacerlo, también me dijo que Beatriz iría a su casa, por lo que me pareció una gran idea.
En ese momento una mujer más o menos de 21 o 24 se sentó a mi lado, llevaba un bonito pelo rubio con mechones marrones, ojos grandes y celestes casi verdes, buen perfil de la nariz y del rostro, y un bonito labial rojo que resaltaban sus gruesos labios, tenia buen cuerpo y se le apreciaba mejor por la ropa que llevaba, una falda desde el abdomen hasta mas arriba de las rodillas color negro, y una camisa blanca manga larga, que hacia buen juego con el conjunto que llevaba, y unos zapatos de tacón alto color negros, me miro y al parecer quedo un rato pensativa.
- Hola, no te he visto por ningún lado, ¿Eres aspirante? – Pregunto ella hablando lentamente. Por un momento mal interprete lo de aspirante y lo tome como insulto, pero luego me di de cuenta que solo era una pregunta decente.
- No, estoy esperando a mi prima Carol.
- Carol, se quien es, una niña muy linda ¿Y dime como te llamas?.
- Andrea.
- Oh, yo soy Francella.
- Mucho gusto Francella. – En ese momento salió Carol, no se acerco a mi pero me hizo señas para que nos fuéramos.
- Bueno, me voy…adiós.
- Adiós, linda. – Me dijo mientras se levantaba de las sillas dándome un abrazo, cuando dejo de hacerlo se fue a otra dirección, no entendía el comportamiento de las personas que trabajaban en estas cosas.
Me acerque a Carol, en el camino me estuvo preguntando que me había dicho “esa”, que me había preguntado “esa” y esas cosas, no entendía el comportamiento de Carol sobre Francella, a mi me resultaba una buena mujer, cuando nos montamos en el auto me empezó a contar varias cosas.
- ¡Andrea! – Grito Christian sentándose a mi lado - ¿Qué haces aquí?.
- ¿Eh? La misma pregunta debería hacerte yo, bueno, por lo menos ya veo porque desapareciste de esa forma en el centro.
- Ah, eso…es que mi madre es la que coordina todo esta academia, cosas raras. – Dijo el sacando el móvil – Mira, un mensaje de Lila. – Dijo el, pude notar la alegría y el entusiasmo que tenia para leer el mensaje. – Bueno ¿Tú que haces aquí? – Dijo el aun mirando el teléfono.
- He venido a acompañar a mi prima Carol.
- Ah, Carol, la he visto por algún lado, ya se quien es.
- ¿No hay mas Carol por aquí?.
- No. Me da curiosidad ¿Por qué tú y Christopher se dejaron de hablar?.
El tema menos adecuado, pensé. – Un mal comentario mío, además es el, él que no quiere hablarme y peor aún esta con Lisa.
- ¿Perdón? Pero, si Chris no me ha dicho nada sobre esa Lisa, supongo que no será enserio o tal vez te estén mintiendo, no creo. Tranquila, Andy yo arreglare las cosas. Me tengo que ir – Se levanto de la silla – Nos vemos mañana. – Dicho esto se fue por las escaleras, llevaba un paso rápido por lo que pensé que estaba apresurado.
No dude enviarle un mensaje a Lila sobre lo ocurrido y contándole lo que me había dicho, me respondió con un simple genial y luego me hablo sobre los detalles, que mañana quedaríamos en su casa para arreglarnos, aunque no veía porque teníamos que hacerlo, también me dijo que Beatriz iría a su casa, por lo que me pareció una gran idea.
En ese momento una mujer más o menos de 21 o 24 se sentó a mi lado, llevaba un bonito pelo rubio con mechones marrones, ojos grandes y celestes casi verdes, buen perfil de la nariz y del rostro, y un bonito labial rojo que resaltaban sus gruesos labios, tenia buen cuerpo y se le apreciaba mejor por la ropa que llevaba, una falda desde el abdomen hasta mas arriba de las rodillas color negro, y una camisa blanca manga larga, que hacia buen juego con el conjunto que llevaba, y unos zapatos de tacón alto color negros, me miro y al parecer quedo un rato pensativa.
- Hola, no te he visto por ningún lado, ¿Eres aspirante? – Pregunto ella hablando lentamente. Por un momento mal interprete lo de aspirante y lo tome como insulto, pero luego me di de cuenta que solo era una pregunta decente.
- No, estoy esperando a mi prima Carol.
- Carol, se quien es, una niña muy linda ¿Y dime como te llamas?.
- Andrea.
- Oh, yo soy Francella.
- Mucho gusto Francella. – En ese momento salió Carol, no se acerco a mi pero me hizo señas para que nos fuéramos.
- Bueno, me voy…adiós.
- Adiós, linda. – Me dijo mientras se levantaba de las sillas dándome un abrazo, cuando dejo de hacerlo se fue a otra dirección, no entendía el comportamiento de las personas que trabajaban en estas cosas.
Me acerque a Carol, en el camino me estuvo preguntando que me había dicho “esa”, que me había preguntado “esa” y esas cosas, no entendía el comportamiento de Carol sobre Francella, a mi me resultaba una buena mujer, cuando nos montamos en el auto me empezó a contar varias cosas.
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